- 2018-08-20
DEPORTE Y ENVEJECIMIENTO: Los buenos hábitos se heredan
Todos nacemos con unos determinados genes heredados de nuestros padres y que están codificados en el ADN. Esto es nuestro genoma, nuestra genética, pero para que estos genes puedan expresarse necesitamos lo que se conoce como epigenoma o epigenética, unas marcas químicas que se añaden al material genético, regulando su actividad. Estas marcas químicas vienen determinadas por factores externos o hábitos de vida. Se sabe, por ejemplo, que el tabaco provoca efectos epigenéticos negativos. Por contra, el ejercicio causa impactos positivos que nos protegen de múltiples enfermedades e, incluso, pueden contribuir a la salud de nuestros descendientes.
El deporte es una actividad ambiental porque es algo que hacemos externo con nuestro cuerpo y que es capaz de modificar químicamente las estructuras musculares y otros órganos. Es una actividad capaz de modificar las señales que regulan nuestro genoma. Hay cambios epigenéticos que son muy rápidos y otros que son más lentos y que también se mantienen más en el tiempo. En la epigenética hay dos tipos de marcas químicas: una más estable o más covalente y otra más rápida. Si nos lo imaginamos a nivel de memoria, las marcas estables son las que nos permite tener recuerdos lejanos; y las más rápidas son las de la memoria más corta. La memoria larga, sea a nivel de neuronas o a nivel de músculo, es debida a una marca química que se llama la metilación del ADN y la más corta (la que nos otorga una adaptación más inmediata), es debida a unas proteínas que se llaman histonas, cuya función es empaquetar y regular el material genético.
El hijo de un deportista nacerá, (dependiendo de si son deportistas sus dos progenitores o solo uno) con el 50% o el 100% del genoma de un deportista. Eso le da una cierta predisposición a tener una determinada musculatura, una constitución física. Si el padre fue jugador de baloncesto, una altura importante… Todas estas características vienen determinadas por los padres. Luego está el nuevo concepto: de si es posible también heredar cambios adquiridos. Sabemos que eso sucede en plantas y también en muchos animales y por tanto, evidentemente, acaba sucediendo en el hombre. Estamos viendo que si ciertas modificaciones suceden en la línea germinal, es decir en los espermatozoides o en los óvulos, éstas pueden pasar a la siguiente generación. Entonces todo aquello que hacemos sean hábitos tóxicos o saludables, como el ejercicio, si eventualmente afectan a las células de reproducción podrían pasar a la siguiente generación.
