- 2019-01-18
EPIGENÉTICA: LA CAUSA POR LA QUE LOS NIÑOS HEREDAN LOS HÃÂBITOS DE SUS PADRES
Los genes que heredamos de nuestros padres determinan nuestro color de ojos o si padeceremos daltonismo. Pero, desde hace un par de décadas, ha quedado claro que los genes no lo son todo en la herencia. Las investigaciones están mostrando el papel fundamental de la epigenética, un conjunto de cambios químicos que «encienden» y «apagan» los genes. Estos cambios epigenéticos son heredables y además son modificados por el ambiente en el que vivimos. De esta forma, las vivencias de una persona, incluyendo el clima o la alimentación, no solo modifican el funcionamiento de su propio ADN, sino también el de sus hijos.
En este sentido, hasta ahora se ha observado la influencia de mecanismos epigenéticos en la aparición varios tipos de cáncer y en enfermedades cardiovasculares, neurológicas, reproductivas e inmunes. Pero, además, en los últimos años se ha averiguado que el sufrimiento también provoca cambios epigenéticos que influyen en la vida de los descendientes. Por ejemplo, se ha observado que los hijos y los nietos de ratones que han aprendido a temer un olor, a base de descargas eléctricas, también muestran señales de ansiedad ante ese aroma.
Hasta ahora, casi todo lo que se ha descubierto sobre la herencia epigenética en general, y en relación con el sufrimiento en particular, está relacionado con la herencia materna. Pero los últimos estudios están mostrando que los hábitos y vivencias de los machos también provocan cambios epigenéticos que se transmiten a sus descendientes varones, a través del cromosoma Y.
Aparte del sufrimiento, una investigación publicada esta misma semana ha revelado que los hábitos «deportivos» de los padres también acaban influyendo, por medio de la epigenética, en los hijos varones. Al menos entre los ratones.
Investigadores de la Universidad de Stanford (EE.UU.) han publicado un artículo en Diabetes donde han mostrado que los machos que hicieron ejercicio a lo largo de unos experimentos tuvieron hijos varones más sanos que los que no lo practicaron. Unos y otros fueron alimentados con altas cantidades de grasa, pero solo un grupo corrió hasta seis kilómetros al día en una rueda. Los resultados indican que las crías heredaron el metabolismo de sus padres. En concreto, adquirieron su capacidad de responder a incrementos en los niveles de glucosa en sangre sin disparar los niveles de insulina. Además, estos efectos se prolongaron durante un año entero y con independencia de los hábitos de las crías.
A pesar de todos estos descubrimientos, todavía es un misterio saber cómo se transmite esta influencia epigenética de padres a hijos. Los estudios más recientes indican que el ADN de los espermatozoides transportan marcas epigenéticas, basadas en unas proteínas llamadas histonas, que son de gran importancia para la descendencia.
Fuente: ABC CIENCIA, Madrid 30/10/2018
